Los más afectados por recortes
Las clínicas y consultorios médicos en Texas recibirán menos ingresos debido a los recortes previstos a los seguros públicos de salud, una medida que según algunos especialistas afectará a los pacientes de menos recursos. El recorte de 1 por ciento en las tarifas de reembolso a los médicos que presten servicios a través de los seguros públicos, y que entran en vigor el próximo 1 de septiembre, es sólo uno de varios que se llevarán a cabo en los próximos dos años como parte de un decreto ordenado por el estado.
De acuerdo con Arcadio Viveros, jefe ejecutivo de la Clínica Albert Galván en Fort Worth (Texas), creada para atender en su mayoría a personas de bajos recursos económicos, aunque los recortes afectarán a miles de pacientes en el estado, no es una propuesta nueva.
"Como las agencias aseguradoras han propuesto durante años las tarifas que se deben cobrar y los formatos que se deben seguir para cada caso médico, el gobierno quiere hacer lo mismo, amputando gastos que cree son innecesarios", apuntó Viveros, quien tiene varias décadas en el sector salud.
Viveros cree que la economía juega un factor primordial en la decisión del gobierno federal y también en el estatal al momento de querer disminuir los precios que deben reembolsar a los médicos que participan en los seguros de salud pública.
Como parte de un plan de recortes, el estado de Texas ordenó a sus agencias públicas que identifiquen las áreas donde se puedan restar hasta el 10 por ciento del presupuesto que reciben anualmente.
Según Viveros, la medida no sólo afectará a los proveedores de salud, que recibirán menos por sus servicios, sino también a los más necesitados que utilizan los seguros públicos.
Actualmente, sólo la tercera parte de los 50.000 médicos registrados en el estado para recibir seguros públicos atienden a pacientes con Medicaid o Medicare, según datos del Servicio de Salud y Servicios Humanos de Texas.
Una encuesta reciente realizada por la Asociación de Médicos de Texas arrojó que sólo el 32 por ciento de los médicos de salud general aceptan Medicaid, uno de los seguros públicos.
Se calcula que en Texas hay más de 3 millones de beneficiarios del Medicaid y Medicare.
En Texas, la ley no obliga a un médico o a una clínica a aceptar un seguro público y debido a esas políticas hay menos consultorios que sí lo hacen y por consiguiente experimentan un alto flujo de pacientes.
Uno de ellos es la Clínica "Mi Doctor", con más de una docena de filiales en el área metropolitana de Dallas y Fort Worth y en la ciudad de Houston.
Pablo Anglas, médico pediatra, trabaja en una sucursal en el barrio de Oak Cliff en Dallas, donde diariamente acuden entre 120 a 150 pacientes que tienen algún seguro de salud público.
Los seguros públicos pagan a los proveedores de salud la tercera parte de lo que costaría una visita con un seguro privado y eso es una gran diferencia al momento de elegir a sus pacientes.
"Por eso vemos que hay menos consultorios que aceptan los seguros del estado o del gobierno. Los que trabajamos con esos seguros cobramos menos, pero la idea es tener más pacientes para retribuir", sostuvo Anglas.
"Además, se vienen recortes más grandes y a eso hay que sumar que los pagos de estos seguros llegan a los médicos después de 60 días cuando las compañías privadas cancelan antes", añadió.
Anglas asegura que otro de los problemas es que el paciente con Medicare o Medicaid tiene que estar registrado con un cierto médico o clínica para poder atenderse y muchas veces no hay cupo disponible.
Tanto Anglas como Ontiveros concuerdan en que los recortes afectan a los más pobres, especialmente a los más enfermos que tendrán que acudir a una sala de emergencias cuyo costo es hasta 10 veces mayor que una visita médica.
"Eso es algo que el gobierno debe contemplar al momento de replicar con recortes a los seguros de salud", apuntó Anglas.
La próxima legislatura en Texas empieza en enero de 2011 en la que se tendrá que lidiar con un déficit que podría alcanzar los 18.000 millones de dólares. ~ José Luis Castillo Castro |